miércoles, 1 de diciembre de 2010

Vocación (1998)

Me acerco al misterio,

rondan hormigas por mi cuerpo.


Quiero hablar de otras cosas,

de la posible sincronía,

el terror de Prometeo,

de la cicuta de Sócrates,

de la bala de Gandhi,

...pero solo recuerdo una sonrisa que no habla,

una intuición aquiescente de que sonrío

y camino para divulgar palabras;

para comprobar en un beso inexistente

la robusta magnificencia de tu mirada.

lunes, 19 de julio de 2010

Si Todos Estamos tan Indignados, ¿Por qué no hacemos una Revolución?

Tengo una necesidad enorme por gente decente y solidaria; sé, que este país lo rescatarán solamente ellos. Los veo, sin embargo, desorganizados, desperdigados, atomizados, enojados; sienten que hablan ante un gigantesco muro de lamentaciones. Todos los días lo veo, los escucho, los leo, camino con ellos, me emborracho con ellos, vivo con ellos; lo único que quieren es un lugar de personas decentes. Hasta entre los ladrones y farsantes hay límites; vivimos ya, en un territorio en que esos límites se han rebasado. A pesar de eso, las personas normales, sufrimos los embates y abusos de estos indecentes, que, además de todo, nos hacen quedar mal en el mundo. (Gómez Mont y anexas).
¿Tú crees que es normal que en esta país viva y ejerza el hombre más rico del mundo? ¿Tú crees que está bien que nuestros representantes populares perciban, en promedio, cien salarios mínimos por trabajar más o menos dos meses al año, y cojernos todos los días? ¿Tú crees que es decente que cualquier puto servidor público, corrupto, sinvergüenza y con mal gusto, gane diez veces más que un maestro o un doctor? ¿Crees que nuestra economía da para que cualquier hijoputa de estos, viaje por el mundo, coma en restoranes carísimos, pague el teléfono, la gasolina, y los gastos de su mujer y los de sus amantes con nuestro dinero? ¿Crees que merecemos que, además de todo, se burlen de nuestros reclamos?
Bueno, si has contestado que no a cualquiera de estas preguntas, eres un ser normal, decente y trabajador, como muchísimos otros en este país. Si has sospechado y renegado de la mamonsísima y manipuladora “Iniciativa México”, también lo eres. Si cada día vomitas y execras a los “líderes de opinión”, a los “intelectuales” del sistema y a los servidores públicos que se estacionan en tu banqueta o infringen cualquier norma de convivencia cívica esgrimiendo una charola o a unos guaruras con pistola, también eres de la parte normal y constructiva del país. Si todos los días sales a trabajar, cuidas a tus hijos, les inculcas un mínimo de respeto al prójimo, al medio ambiente y de amor por su país, también eres parte de nosotros. Si te indigna, por ejemplo, que 49 niños hayan muerto por culpa del nepotismo, de la corrupción y de la negligencia de unas autoridades a las que les pagas para que te protejan, también lo eres. Si en tus pláticas de café tienes todos los días un ejemplo de cómo a estos malparidos les pagas para que te sodomicen, entonces también estás en este colectivo.
Tengo, tenemos todos nosotros, una urgente necesidad de contar con personas decentes. De derecha o de izquierda, de arriba o de abajo: en todos los cuadrantes las hay. Nada más pido que todos ellos se conozcan, se agrupen, se solidaricen, que ocupen la plaza pública, que no se dejen, que se enojen, que combatan, que militen.
Los partidos políticos no nos ofrecen una alternativa. Dejemos de votar. Dejemos de legitimar a estos vividores. Organicémonos en nuestros barrios, en nuestras plazas. Hagámosles ver a estos cretinos que tenemos voz, que tenemos voto, y sobre todo, que no nos vamos a dejar (aunque lo hayamos hecho hasta ahora).
Nada ganaremos quedándonos en casa. Todos tenemos un hartazgo, una injusticia. Salgamos a la calle a expresarlo. Armemos entre nosotros una plataforma política seria. Ya basta de que las reivindicaciones de la sociedad civil provengan de un mico sin escrúpulos como Andrés Manuel, y de que la legitimidad de los movimientos sociales provenga de ratones de sacristía o de gacetilleros analfabetas de la iniciativa privada. O tomamos la vida social y comunitaria en nuestras manos ( y, si es necesario, en nuestras trincheras), o no tendremos derecho al futuro.
¡Que nadie se asuste de la palabra REVOLUCIÓN! Será en beneficio de nuestros hijos, y de los hijos de nuestros hijos!


“POR UN MÉXICO LIBRE DE GANDALLAS Y DE SIMULADORES”

Septiembre 2010

Soñé que las plazas estaban llenas...
que nadie gritaba "Viva México"... pero que México vivía...
que los radios y las televisiones se apagaban,
que la gente se saludaba,
que la gente leía,
que los niños no se parecían a sus padres,
que mi alto valle florecía,
y que el sol nos alumbraba.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Asesino (de "Sueño de tu Silueta", 1996)

Qué frágil, qué inconstante

este corazón nuestro.

Se rompe en pedazos a cada rato

se desvanece con la caricia primigenia

Desde el primer desamor se deshace

hace de su vida un pequeño infierno

Qué pobre músculo debilucho, inconsciente

cuánta amargura que palpita

cuántas infamias incalculables los fecundan.

lunes, 26 de octubre de 2009

Cuando Llovía (de "Sueño de tu Silueta" 1992)

Cuando llovía lentamente sobre un pedazo constelado de banqueta y los ojos no acertaban a cubrirse. Cuando todo lo caminado se olvidaba y yo me quedaba paralizado en una esquina hipnotizado por el sonido de los coches y el bombardeo de granizo sobre el pavimento. Los camellones y lo negro de la calle y hasta mi mirada se volvían blancos; parecía un baño celestial que hacía a unos correr y brincar charcos, y a otros nos detenía el espectáculo de agua y viento. Parecía un niño triste… pero no. Aunque no hubiera por qué sonreír, a mí se me llenaban los nudos de la cabeza de lluvia. Descubrí el encanto de no hablar, el extraño placer de perder el tiempo, nomás mirando las cosas. Pegar la cara al cristal y hacer dibujos con el dedo después de llenarlo de vaho, era una forma de llorar, aunque no hubiera motivo… Mirar los pastos que blanquecían, era una forma de no escuchar nada… de cambiar todo por un momento en que contemplar era más divertido. No he descubierto un ruido más silencioso que los limpiadores del coche. Podía verlos ir de un lado a otro durante horas; ver que las gotas volvían a aparecer inmediatamente. Nunca he estado más conmigo que cuando llovía. Oír el golpe de agua contra el coche era una señal para no hablar, para no oír nada, más que el bautizo tormentoso que me deparaba el cielo todos los veranos.
Nunca ha vuelto a llover así… quizá porque ya no soy niño, porque algo limpiaron esos aguaceros en el corazón. Cuando llovía… parecía que las nubes lloraban por mí… yo lloraba por dentro, y a veces también por fuera. Cómo echo de menos esa lluvia, y esos besos que nadie me daba… Cuando llovía…

miércoles, 30 de septiembre de 2009

EPIFANÍA

“cuando dos se besan el mundo cambia”

OCTAVIO PAZ
"Piedra de Sol"



Me acerqué al umbral inédito
de sonreír ante un rostro silencioso.

La noche despertó a sus duendes
que danzaron la ritual estampa
de dos rostros que no buscan,
se encuentran poco a poco sin urgencia;

dos siluetas encarnadas,
un espacio entre ambos ávido
de abrazos y de silencio.

El tiempo derrotado nos embalsama,
resplandece tu mirada como horizonte marítimo,
se conmueven mis células
cuando me siento a la puerta
de tus sueños para regalarte los míos.

La noche es otra vez un misterio
que descubrimos abriéndonos la piel.